SPFW N61: Alexandre Herchcovitch

Hay momentos en los que revisitar el propio repertorio se vuelve una forma de descubrir lo que aún no se ha dicho.

Escrito por

Sarah Rocksane Araujo14 de octubre de 2026
Sarah Rocksane Araujo

Escrito por Sarah Rocksane Araujo

Redacción, Moda y Belleza · 14 de octubre de 2026

En la moda de Alexandre Herchcovitch, la memoria nunca parece funcionar solo como un archivo de formas conocidas, sino como un territorio en constante transformación, donde referencias personales, códigos históricos y experimentaciones técnicas pueden encontrarse para producir nuevas lecturas del vestir. En la mañana del martes 13 de octubre, la colección de verano/otoño 2027 de Herchcovitch;Alexandre abrió la São Paulo Fashion Week N61, presentando una investigación que acerca diferentes fases de la trayectoria del estilista.

El desfile ocurre en un momento particular para la marca, cuya distribución está concentrada en sus propios canales, entre la tienda física, el comercio electrónico y los servicios exclusivos. La asociación con NK Store constituye una excepción a este modelo, con algunas piezas de la nueva colección disponibles exclusivamente bajo pedido en las tiendas multimarcas. Este movimiento de acercamiento directo con el público también sitúa la presentación en una discusión más amplia sobre los caminos de circulación de la moda autoral y las formas en que una firma puede construir relaciones más allá del calendario de lanzamientos. En la pasarela, la mirada retrospectiva se manifiesta en elementos que atraviesan la investigación de Alexandre, pero no se limita a la repetición de fórmulas reconocibles. Hay una intención de revisitar lo ya creado para comprender cómo esos códigos pueden adquirir otros sentidos en el presente. En lugar de tratar la propia historia como una imagen definitiva, el diseñador parece reconocer que un lenguaje madura precisamente cuando se permite ser cuestionado. La colección nace de este encuentro entre continuidad y desplazamiento, entre la memoria de una firma estética y la voluntad de investigar lo que permanece oculto en las estructuras de la prenda. El pasado, aquí, no es un lugar al que se regresa en busca de respuestas listas, sino una superficie de trabajo sobre la que pueden dibujarse nuevas preguntas.

Créditos da Imagem: Zé Takahashi/ Marcelo Soubhia/Gustavo Scatena/@agfotosite
Créditos de la Imagen: Zé Takahashi/ Marcelo Soubhia/Gustavo Scatena/@agfotosite

Los vestidos negros, más ajustados al cuerpo, recuperan una dimensión importante de la investigación de Alexandre sobre silueta y sastrería. En ellos hay una contención que contrasta con la exuberancia frecuentemente asociada a la imagen pública del diseñador, pero esa economía de elementos no implica ausencia de elaboración. Al contrario, el interés parece estar en la construcción, en cómo la prenda sigue al cuerpo y en la manera en que pequeños desplazamientos formales pueden alterar la percepción de una pieza. Los blazers arrugados, con hombros encogidos, introducen otra lectura de la sastrería, alejándose de la idea de una estructura perfectamente controlada y acabada. La arruga, que en otros contextos podría entenderse como una imperfección a corregir, pasa a integrar el lenguaje visual. Los hombros reducidos también modifican la relación entre prenda y anatomía, creando una silueta que no depende de la ampliación de volúmenes para afirmar su presencia.

Créditos da Imagem: Zé Takahashi/ Marcelo Soubhia/Gustavo Scatena/@agfotosite
Créditos de la Imagen: Zé Takahashi/ Marcelo Soubhia/Gustavo Scatena/@agfotosite

Al lado de esas construcciones, elementos de lencería acercan la vestimenta a una zona más íntima, donde lo que tradicionalmente permanece bajo la ropa pasa a formar parte de la composición exterior. Esta aproximación entre lo visible y lo oculto atraviesa la colección como una investigación sobre los límites que organizan la apariencia. ¿Qué define una pieza como ropa interior o ropa exterior? ¿En qué momento una estructura funcional se transforma en elemento estético? ¿Y por qué determinadas partes de la construcción deben permanecer invisibles para que una prenda se considere terminada? Al incorporar referencias de lencería y revisitar técnicas de sastrería, Alexandre no necesita abandonar los códigos que marcaron su trayectoria para ponerlos en movimiento. La operación consiste precisamente en alterar sus relaciones, haciendo que la familiaridad de un blazer o de un vestido negro conviva con una percepción menos convencional del acabado y la silueta.

Créditos da Imagem: Zé Takahashi/ Marcelo Soubhia/Gustavo Scatena/@agfotosite
Créditos de la Imagen: Zé Takahashi/ Marcelo Soubhia/Gustavo Scatena/@agfotosite

La colección sugiere que la fuerza de un lenguaje autoral no reside necesariamente en producir formas inéditas cada temporada, sino en mantener abierta la posibilidad de mirar los elementos conocidos desde otros ángulos. En este proceso, la ropa deja de ser solo una superficie de presentación y se convierte en un campo de investigación sobre el cuerpo, la construcción y las convenciones que determinan cómo debe lucir una prenda.

La historia personal del diseñador se encuentra con la historia de la propia moda en un ejercicio recurrente de revisión. Uno de los ejemplos más evidentes aparece ya en el segundo look del desfile: un vestido de encaje bordado, con cuello alto, capas y un ligero volumen en la zona de las caderas. La silueta evoca referencias de la era victoriana, a finales del siglo XIX, cuando la construcción del vestuario femenino estaba marcada por estructuras, ornamentos y códigos específicos de presentación social. En la colección, esta referencia no funciona solo como una cita histórica. Introduce una capa temporal que atraviesa el presente y permite observar cómo las formas sobreviven, se transforman y pueden ser reinterpretadas.

Créditos da Imagem: Zé Takahashi/ Marcelo Soubhia/Gustavo Scatena/@agfotosite
Créditos de la Imagen: Zé Takahashi/ Marcelo Soubhia/Gustavo Scatena/@agfotosite

La colección no abandona la historia de la marca ni rompe con las referencias que acompañan el trabajo del diseñador. Las reorganiza, abriendo espacio para que lo familiar adquiera una nueva lectura. Lo que antes estaba oculto ahora forma parte de la narrativa. Y es en esa transición de lo invertido a la superficie donde Herchcovitch;Alexandre transforma la propia construcción de la prenda en lenguaje, recordando que la moda también se compone de estructuras silenciosas, memorias acumuladas y detalles que solo revelan su potencia cuando finalmente encuentran la mirada.

Créditos da Imagem: Zé Takahashi/ Marcelo Soubhia/Gustavo Scatena/@agfotosite
Créditos de la Imagen: Zé Takahashi/ Marcelo Soubhia/Gustavo Scatena/@agfotosite

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