SPFW N61: Apartamento 03

El tiempo como materia y la madurez como potencia

Escrito por

Sarah Rocksane Araujo22 de octubre de 2026
Sarah Rocksane Araujo

Escrito por Sarah Rocksane Araujo

Redacción, Moda y Belleza · 22 de octubre de 2026

En la moda, el tiempo suele ser tratado como un adversario a vencer. Las tendencias se suceden, los calendarios se aceleran y la juventud permanece en el centro de un imaginario que insiste en asociar novedad con renovación permanente. En la pasarela de Apartamento 03, Luiz Claudio Silva parece caminar en dirección contraria, proponiendo una reflexión sobre lo que permanece, se transforma y adquiere nuevas capas a medida que envejece.

Al reunir retazos de su propio archivo, recuperar materiales olvidados en la fábrica y llevar modelos más viejas a la pasarela, el diseñador construye una colección en la que el paso del tiempo deja de ser algo que se oculta para convertirse en parte del lenguaje. La experiencia no aparece como nostalgia, ni como intento de reproducir una estética antigua. Se manifiesta en la libertad de quien conoce sus propios códigos y ya no necesita perseguir la novedad por el simple compromiso de presentar algo inédito.

Créditos da Imagem: Zé Takahashi/ Marcelo Soubhia/Gustavo Scatena/@agfotosite
Créditos de la Imagen: Zé Takahashi/ Marcelo Soubhia/Gustavo Scatena/@agfotosite

En las piezas, esa madurez se traduce en superficies irregulares, mezclas inesperadas de materiales y siluetas que abarcan el cuerpo en movimiento. El azul intenso de un conjunto satinado, atravesado por largas franjas y acompañado de una bolsa artesanal, transforma la ropa en una composición dinámica, en la que la estructura y la fluidez coexisten. En otro momento, un vestido plisado en verde profundo envuelve el cuerpo en capas, creando una silueta que oscila entre la contención y la expansión. Son imágenes distintas, pero conectadas por la atención al movimiento, a la materia y a la presencia de quien viste. La elección de modelos mayores amplía esta lectura al desplazar la edad de una posición frecuentemente invisibilizada por la industria al centro de la narrativa visual. Sus cuerpos no aparecen como excepción o recurso simbólico, sino como protagonistas de una presentación que reconoce en la experiencia una forma de belleza. Hay una potencia particular en este gesto: en lugar de prometer juventud eterna, la colección celebra la posibilidad de seguir transformándose. La madurez, aquí, no representa una pausa en la creación, sino el momento en que el repertorio acumulado puede ser revisado con mayor autonomía, rigor y conciencia. Como quien regresa a un archivo personal y descubre que algunas historias aún no han sido contadas por completo, Luiz Claudio transforma su propio recorrido en materia de experimentación.

Créditos da Imagem: Zé Takahashi/ Marcelo Soubhia/Gustavo Scatena/@agfotosite
Créditos de la imagen: Zé Takahashi/ Marcelo Soubhia/Gustavo Scatena/@agfotosite

Esta relación con el tiempo encuentra una expresión especialmente significativa en la presencia de los textos de Stella do Patrocínio, cuyas palabras fueron grabadas por la artista plástica Carla Guagliardi durante la década de 1980, cuando ella impartía clases de arte en la institución psiquiátrica donde Stella estaba internada. Posteriormente transcritos y publicados en el libro Reino dos bichos e dos animales é o meu nome, en 2001, estos relatos atraviesan ahora la colección a través de cintas cosidas junto a las franjas de diferentes looks. La palabra deja de ocupar exclusivamente la página y pasa a integrar la superficie de la prenda, acercando lenguaje, cuerpo y movimiento. El gesto establece una relación entre la materialidad del vestuario y una voz cuya producción literaria desafía clasificaciones convencionales. Es importante, sin embargo, que esta aproximación no transforme la experiencia de Stella en mero recurso estético. Su presencia convoca una reflexión sobre quién tiene el derecho de producir lenguaje, qué voces son reconocidas como literatura y cómo determinadas experiencias son históricamente interpretadas por instituciones de poder.

Al incorporar sus relatos a la colección, Apartamento 03 abre espacio para que esas palabras circulen en otro contexto, ante otras miradas, sin que su fuerza dependa de una explicación definitiva. Las cintas acompañan las franjas, se mueven con el cuerpo e introducen una dimensión textual en la composición visual. La prenda pasa a cargar fragmentos de una voz que no se acomoda fácilmente a las estructuras convencionales de sentido. Este encuentro también dialoga con el interés del estilista por los materiales que acumulan marcas, memorias y posibilidades de transformación. Así como las telas guardadas en el acervo encuentran nuevos usos, las palabras de Stella reaparecen en una configuración diferente, atravesando otro campo de expresión. Pero la analogía no debe borrar las diferencias entre una materia textil y una trayectoria humana. Lo que aproxima estos elementos es la posibilidad de desplazamiento: lo que fue preservado puede encontrar nuevos espacios de circulación, siempre que el proceso no borre su origen. La moda, en este caso, actúa como medio de visibilidad, creando una situación en la que literatura, arte y vestuario se encuentran.

Créditos da Imagem: Zé Takahashi/ Marcelo Soubhia/Gustavo Scatena/@agfotosite
Créditos de la Imagen: Zé Takahashi/ Marcelo Soubhia/Gustavo Scatena/@agfotosite

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