Matías Irala: el tiempo de la artesanía
El director creativo paraguayo parte de un rito popular de Yataity para mostrar la artesanía como autoría, memoria y un tiempo propio, que resiste.
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Escrito por Caíque Nucci
Editor jefe · 3 de octubre de 2026
En Yataity, en el departamento de Guairá, en Paraguay, el algodón que se convierte en tela es cosechado por las mismas mujeres que lo tejen. La ciudad, de siete a ocho mil habitantes, a 167 kilómetros de Asunción, es reconocida como la cuna del ao po'i, palabra guaraní para tela fina y una de las expresiones más emblemáticas de la tradición textil del país. Las artesanas que lo hacen tienen sesenta, setenta, ochenta años, y guardan un saber que el director creativo Matías Irala transformó en punto de partida de un proyecto: el artesano como autor, y no como proveedor.
"Atendéle que bien", el editorial que Irala envió a Complete Magazine, nace de este encuentro. El nombre, que en traducción libre quiere decir "cuida bien de él", es un verso del "Angelito Purahéi", canto de autor desconocido en guaraní, la lengua nativa y oficial de Paraguay. Acompaña el rito del Angelito, el velorio de una niña pequeña, en el que el luto está prohibido y predomina el blanco: se cree que ella sube directamente al cielo, al no haber alcanzado la edad del pecado, y pasa a interceder por toda la comunidad. A partir de este rito, el proyecto habla de memoria y de permanencia: lo que un oficio lleva de generación en generación.

Del periodismo a la moda
Irala lleva diez años trabajando como director creativo, productor y estilista, y está formado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional de Asunción. A los diecinueve años se fue a Buenos Aires, donde comenzó en la televisión, en el equipo de vestuario del Canal 13, y llegó a una revista de moda casi por casualidad, en un día en que le pidieron ayuda en una producción. "No estaba familiarizado con la moda, esa es la verdad", cuenta.
Lo que lo retenía era el cine. El sueño era dirigir películas, una carrera demasiado cara para ese momento, y la moda reunía lo que él buscaba: luz, composición, narrativa. Empezó a comprar revistas, a estudiar fotógrafos como Irving Penn y Helmut Newton, a leer sociología de la moda. "Me di cuenta de que no era estética por estética. Allí había un discurso."
En Buenos Aires, trabajó en la producción de moda del diario La Nación, junto a estilistas de la capital argentina, y en el estilismo de la revista Susana, del mismo grupo. En 2016 volvió a Assunção para la revista Vos, del diario paraguayo del mismo nombre, donde fue estilista y redactor hasta 2020, escribiendo sobre moda, arte, cultura y tecnología. Desde 2020 colabora con Marie Claire Argentina, para la que entrevistó a marcas y proyectos que trabajan con artesanas paraguayas, y desde 2023 es productor y periodista de la revista Level, en Paraguay.

Un país que aún lleva su historia
Cuando volvió a trabajar en Paraguay, encontró un país que describe como muy conservador, marcado por la dictadura más larga de América Latina y por una transición democrática que mantuvo en el poder a las mismas familias. Para Irala, esa herencia llega al cuerpo. “Continúa disciplinando cómo vestirse, a dónde ir”, dice. “Una persona que gana un salario mínimo aún no puede reflexionar sobre el dispositivo estético.”
De esa inquietud nació Artisanal, en 2019, creado por Irala junto a la diseñadora Camila Orúe. En 2020 se incorporó al proyecto la diseñadora Sandra González, que había estudiado en Londres, y el grupo se consolidó como el colectivo Artisanal Jopoi, que hoy también reúne a la diseñadora Denise Genit y a la artista y gestora cultural Natalia Santos Vega. La pregunta que impulsa al colectivo es directa: qué es, de hecho, paraguayo en la vestimenta, y qué es solo la versión patriótica y folclórica que la política oficial gusta de exhibir.

"No somos académicos", dice Irala, que se define como alguien que trabaja con difusión. Por eso el grupo fue a buscar a quien pudiera guiarlo. Desde 2021, realiza trabajo de campo en Yataity, junto a las maestras artesanas Eusebia y Jessica Garcete, Porfiria, Raquel y Victoria Garcete, Antonia Arias, María del Carmen Gauto, Rosa Romero, Iluminada López y Mabel Martínez. El proyecto es autogestionado. En 2019 fue finalista de la feria de arte Oxígeno, en Paraguay, con piezas contemporáneas hechas con técnicas como el poyvi y el encaje ju por maestros artesanos de Yataity y Carapeguá; en 2022 recibió el premio del Instituto Paraguayo de Artesanía, en el concurso A + D; y, en 2025, fue uno de los ganadores de los Fondos de Cultura del Estado paraguayo. El trabajo del colectivo ya apareció en Marie Claire Argentina y en Coolhunter, de México. "El problema de ser rebelde es que a veces no conseguimos financiación, porque nuestro discurso no es tan patriótico."
Tanatología artesanal
Investigando el Angelito, el grupo encontró una gravura del siglo XIX en la que un viajero británico registra un cortejo de mujeres vestidas de blanco, con el pequeño ataúd sobre la cabeza, celebrando. En la tradición rural, el cuerpo del niño a veces se envolvía en ao po'i: el algodón que nace de la tierra envuelve el cuerpo y vuelve a la tierra. La artesana con la que trabajan llevó al grupo a un pequeño cementerio de angelitos en la propia comunidad.
De ahí vino el nombre que el proyecto dio a su investigación: tanatología artesanal, un estudio de la muerte que atraviesa memoria, rito y comunidad. "Cerró el círculo", dice Irala. Él recuerda que, en Paraguay, la muerte sigue siendo un tabú, un tema que se evita por miedo a atraerla.
En una de las conversaciones, una de las artesanas dijo que esta forma de hacer el ao po'i tiene diez años más de vida, porque las nuevas generaciones no quieren aprenderla. Para Sandra González, la tanatología artesanal es al mismo tiempo un camino de luto ante ese riesgo y un camino de recuperación y de visibilidad.
El ritmo también es un argumento. Una tela tarda un mes y medio en estar lista, y no siempre se vende al precio que vale. Para las artesanas, mantener ese tiempo es una forma de resistencia. Irala lo compara con los velorios de antaño, con novenas de nueve días y el luto marcado por el color: blanco para el angelito, negro para quien moría más viejo. "Hoy, en las ciudades, la muerte se ha vuelto algo transaccional. Hay un momento de luto, y la vida sigue. Ya no existe ese registro de memoria."

La tecnología no es neutra
Irala no se opone a la tecnología. "No soy punitivista", dice. Pero ve en ella riesgos concretos para el oficio. Cita el caso de una marca que llevó los patrones del bordado de ao po'i a camisetas sublimadas sin ningún beneficio directo para las artesanas que crearon esos diseños. "Puede haber desarrollo tecnológico, pero ¿cómo afecta a la comunidad si no hay horizontalidad entre las artesanas y quien usa la tecnología?"
Sobre la inteligencia artificial, recurre a una investigadora paraguaya que estudia tecnología y cultura: la tecnología no es neutra, y lo que circula en la red está disciplinado por algoritmos. Irala, que creció en la cultura de masas de la televisión, la radio y el videoclip, echa de menos la fragmentación que permitía sacar sus propias conclusiones. "Hoy siento algo muy homogéneo, y en el diseño de ropa eso ya está ocurriendo." Su apuesta es un retorno a lo analógico y a un ritmo más lento, sin que la inteligencia artificial deje de existir. "La cuestión será cómo equilibrar ambas cosas."
También es el criterio de Complete Magazine, que no publica editoriales generados por inteligencia artificial.
El surrealismo y la imagen que resiste
Creado en un entorno católico, Irala se declara ateo, pero dice que la escolástica religiosa forma parte de su imaginario. En la adolescencia, pasaba horas en la biblioteca de la escuela frente a las pintoras surrealistas Remedios Varo y Leonora Carrington. De ahí proviene el gusto por lo onírico y lo simbólico, y el hábito de concebir la fotografía como fotograma de cine, por su composición y su luz. En el editorial Shadow Weavers, que realizó para L'Officiel Chile, cruzó referencias de Ingmar Bergman y Andrei Tarkovsky con el surrealismo. "Estamos acostumbrados a imágenes muy planas. El mundo está saturado de imágenes."
Separa ese trabajo autoral del comercial, que también realiza, con campañas para marcas como Andrés Báez y DEIV/BASSEN. En los editoriales, firma dirección creativa y styling para títulos como L'Officiel Chile, L'Officiel Baltic, Schön y Marie Claire Argentina, casi siempre con fotos de Dai Aquije, y hace tres años viaja con frecuencia a Rumania para producir editoriales de moda. En 2026, el colectivo desarrolla con el proyecto rumano HAIDE! un cruce entre la artesanía del Paraguay y la de Rumania.
El problema geográfico
Para Irala, la moda solo ocurre en un país cuando otras industrias creativas la alimentan: música, cine, teatro. En Paraguay, donde la educación y la salud aún son urgencias, la cultura queda para después. Él ve un cambio respecto a veinte años atrás, pero cree que falta política pública.
Una amiga del proyecto, que acaba de llegar a Londres con una beca, resumió el impasse en una conversación reciente: América Latina tiene un problema geográfico. Los temas que el grupo discute son los mismos debatidos en Europa, pero, viniendo de aquí, quedan fuera del ojo público, o están atrapados en el estereotipo de una América Latina tropical que las revistas hegemónicas ayudaron a construir. 'Hoy eso pasa por medios independientes, fuera del centro', dice Irala.
El ejercicio que propone para quienes crean a partir de la cultura popular es sacar lo folclórico del pedestal y tratar al artesano como autor. «Un maestro es una persona creativa, no solo un proveedor textil». Sin documentación, conversación y horizontalidad, dice, el resultado es solo inspiración. «Un proyecto que trabaja con una comunidad necesita tener capas».
El editorial en realidad aumentada
El editorial de Matías Irala abre la primera edición del Complete Magazine Paper: una revista que se hojea en el espacio del lector. Hojea la revista a continuación, página por página. En el móvil, también se abre en realidad aumentada, en tu espacio.
Arrastra para girar la revista
Dirección creativa: Matías Irala. Proyecto: colectivo Artisanal Jopoi, con Sandra González, Denise Genit y Natalia Santos Vega, y las maestras artesanas de Yataity. Actuación: Majo Cabrera.
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