Mondepars presenta Alda
Hay colecciones que se presentan como ejercicios de estilo y hay colecciones que se revelan como investigaciones afectivas sobre lo que permanece vivo a través de las generaciones.
Escrito por
Escrito por Sarah Rocksane Araujo
Redacción, Moda y Belleza
En la temporada de invierno de Mondepars, la colección Alda ocupa ese segundo territorio al transformar la pasarela en un espacio de memoria, herencia y reconstrucción simbólica. Concebida por Sasha Meneghel, la colección nace de una aproximación íntima con la trayectoria de su abuela, Alda Meneghel, artista, figurista, pintora, costurera y creadora cuya influencia atraviesa su historia familiar.
El punto de partida de la colección se encuentra en la propia trayectoria de Alda, marcada por desplazamientos, reinvenciones y libertad creativa. Nacida en Santa Rosa, en el Río Grande do Sul, su infancia fue atravesada por pérdidas y cambios que la condujeron por diferentes universos. Entre la convivencia con un grupo gitano, la estancia en un convento y la construcción de una familia junto a Luiz Meneghel, Alda desarrolló una visión del mundo moldeada por la experimentación, la autonomía y la imaginación. Esta multiplicidad de experiencias aparece en la colección como elemento conceptual. En lugar de ilustrar episodios específicos, Sasha transforma esas referencias en códigos visuales sofisticados que recorren toda la presentación, estableciendo un diálogo entre la memoria individual y el lenguaje contemporáneo.

La paleta de colores privilegia tonos terrosos profundos, marrones envejecidos, beges, grisáceos densos y negro absoluto, componiendo una atmósfera que sugiere permanencia, madurez e introspección. Se trata de una elección cromática que se aleja del espectáculo inmediato para invertir en una elegancia silenciosa, característica cada vez más valorada en la moda contemporánea. Los tonos parecen cargar el desgaste del tiempo y la densidad de los recuerdos, funcionando como una especie de archivo emocional transformado en tejido. Uno de los aspectos más interesantes de la colección es la forma en que la sastrería asume un papel central en la construcción de la narrativa. Chaquetas estructuradas, hombros definidos, cinturas marcadas y proporciones cuidadosamente calculadas crean una silueta que combina autoridad y sensibilidad.

La presencia de referencias militares surge de manera recurrente a lo largo de la colección, estableciendo conexiones directas con la historia personal de Alda y con la relación que marcó su vida. Sin embargo, esas referencias no aparecen como citas literales. Se filtran mediante un lenguaje que privilegia cortes angulares, cuellos estructurados, hombros marcados y detalles discretos. El resultado es una interpretación del uniforme, transformando símbolos de disciplina y rigidez en elementos de expresión. Esta operación revela una comprensión contemporánea de la moda como campo de resignificación cultural, capaz de desplazar significados históricos a nuevas capas de lectura.

Al lado de la sastrería, la colección explora la fluidez como contrapunto estructural. Los vestidos largos y las piezas de caída continua introducen una dimensión más orgánica a la narrativa. El vestido negro de escote profundo, por ejemplo, destaca por la sencillez de su construcción. Sin excesos decorativos, la pieza evidencia el dominio de la forma y la proporción, permitiendo que el diseño del cuerpo dialogue directamente con la forma de la prenda. Otro elemento relevante es la construcción volumétrica observada en piezas que expanden la silueta mediante capas, superposiciones y estructuras amplias.
Los blazers amplios, las camisas fluidas, las corbatas de madera y los modelos híbridos demuestran una comprensión de las fronteras cada vez más flexibles entre los códigos tradicionales de género. En lugar de reforzar categorías rígidas, la colección trabaja con una construcción transversal, en la que diferentes repertorios visuales conviven de forma armoniosa.

El styling firmado por Pedro Sales demuestra una comprensión precisa del equilibrio entre presencia y contención, permitiendo que cada look mantenga su fuerza sin recurrir al exceso. En un momento en que los desfiles se convierten en experiencias multidimensionales, Mondepars demuestra comprender que la construcción de significado ocurre a través de la convergencia entre diferentes lenguajes sensoriales. El aspecto más relevante de Alda, sin embargo, tal vez no esté solo en sus cualidades formales, sino en la forma en que la colección propone una reflexión sobre herencia, ancestralidad y continuidad creativa. Al revisitar la trayectoria de Alda Meneghel, Sasha no busca preservar una memoria estática. Lo que la colección sugiere es justamente lo contrario. La memoria aparece como materia viva, capaz de generar nuevas formas, nuevos discursos y nuevas posibilidades de creación. En este sentido, Alda se posiciona dentro de una tendencia cada vez más significativa en la moda contemporánea, en la que la autenticidad surge de la investigación profunda de las historias personales.
El pasado no surge como nostalgia, sino como recurso creativo. El presente no aparece como ruptura, sino como continuidad. Y el futuro se imagina como un espacio donde la memoria y la innovación pueden coexistir sin contradicción.
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